DISFRUTA MIENTRAS DURA
DISFRUTA MIENTRAS DURA La vida sube y baja, como el mar… al respirar. Hay tiempos que nos hacen vibrar, que inundan el alma de felicidad y nos impulsan a remar sin querer parar. A veces, las olas nos elevan hasta el cielo; otras, nos revuelcan contra el suelo. Pero siempre… siempre, nos enseñan algo nuevo. No elegimos las tormentas que se presentan, pero sí la manera de timonear entre ellas. Cada quien tiene su cuarto de hora, su instante de gloria, su propia ola. Esa fuerza de la juventud que, al final, no habita en el cuerpo, sino que nace desde adentro. Con los años se pierden algunas habilidades, sí… pero la madurez nos regala la más grande: la serenidad. Ese lujo de quien ya no necesita competir para demostrar. Brilla quien comprende que aun en medio de la tormenta habita la verdadera recompensa. Y resplandece aquel que envejece mientras engrandece, perseverando en el aprendizaje, navegando en quietud entre las mareas. Porque la vida pasa, al final, como una ola fugaz. De jó...